Al bajar del avión en el Aeropuerto Balmaceda, el aire frío y puro de la Patagonia marca el inicio de una aventura por paisajes remotos. Este pequeño asentamiento es el punto de partida hacia la inmensidad de la Región de Aysén, donde la pampa se encuentra con las montañas андinas bajo cielos infinitos.
Reserva Nacional Río Simpson
Este espacio protege valles verdes y ríos caudalosos donde el sonido del agua domina el entorno. Es un lugar ideal para observar cómo el bosque nativo se aferra a las paredes de roca, y ofrece una de las primeras postales del carácter indómito de la zona.
Capillas de Mármol
Ubicadas en el Lago General Carrera, estas formaciones minerales son túneles y cavernas esculpidos por el oleaje durante milenios. Los tonos azules del agua se reflejan en las paredes de piedra blanca y gris, creando un espectáculo visual que cambia según la intensidad de la luz solar.
Villa Cerro Castillo
Este sector es famoso por el macizo de roca que le da nombre, cuyas cumbres afiladas parecen una fortaleza natural sobre el valle. Los senderos que rodean la montaña permiten conectar con la vida rural de los arrieros y ver de cerca la fuerza de los glaciares colgantes.
Río Baker
Reconocido por su intenso color turquesa, este río es uno de los más caudalosos de la zona y un símbolo de la naturaleza prístina. El contraste entre sus aguas vibrantes y las estepas amarillas de los alrededores define la identidad visual del viaje por la Carretera Austral.
Coyhaique
La ciudad más cercana es el centro social de la región, donde las ferias de artesanía en lana y los locales de comida típica tienen la calidez de la cultura patagona. Sus plazas y calles son el lugar perfecto para probar sabores locales y entender el ritmo pausado de quienes habitan este territorio extremo.